No hacemos avalúos en este espacio. Le ofrecemos una disculpa.

Venta Online

14/4/2009

Primeros medios de cambio en la economía prehispánica

Muchos de ellos eran desde entonces ¡falsificados!

Tenochtitlán era una ciudad avanzada en muchos aspectos y de manera especial en lo relativo a su economía. La primera forma de cambio fue a través del “trueque”. En Mesoamérica, los tributos eran pagados con muchos productos.

William H. Prescott, escribió: “Hacíase el comercio unas veces por permuta, y otras por medio de una especie de moneda corriente de diferente valor, que consistía en cañones de pluma llenos de polvo de oro, en pedazos de estaño cortados en la forma de una T; y en saquillos de cacao con un número determinado de granos. ‘¡Moneda bendita –exclama Pedro Mártir- que libertaba a sus poseedores de la avaricia, puesto que ni podía atesorarse por mucho tiempo, ni ocultarse en la tierra!’.” 1

Sabemos que el cacao fue utilizado como uno de los primeros medios de cambio.

Apunta José Manuel Sobrino: “No es posible asignarle un valor a este signo cambiario, pues naturalmente dependía de su abundancia o escasez y de la región en que se producía. Sin embargo, se han hallado documentos que señalan que un real (doce centavos y medio) equivalía a 200 cacaos; por orden virreinal de 17 de junio de 1555 se fijó en 140 granos el valor de un real español; en 1575 el precio del cacao se había elevado a 100 granos por un real y a fines del siglo XVI la cotización era de 80 a 100 cacaos por real. Una idea aproximada de los precios que regían en aquel entonces nos la da el hecho de que un conejo se podía cambiar por 10 granos de cacao, dos zapotes costaban un grano y un esclavo se podía adquirir por 100 granos”. 2

Aunque parezca increíble, el cacao también era falsificado o adulterado su peso, pues algunos vivales lo rellenaban con lodo para que pesara más. “No deja de ser curioso el hecho de que el cacao, al fin moneda, haya sido falsificado en ocasiones por los indígenas. El virrey Antonio de Mendoza envió a Carlos V, en 1537, muestras de tales falsificaciones, consistentes en cáscaras de semillas de cacao vaciadas de su pulpa y vueltas a rellenar con lodo”. 3 Como es de suponerse, había que “sentir” el cacao para ver si era bueno o no, esto se hacía apretándolo un poco… a veces brotaba de la semilla ¡lodo!

El uso del cacao como sustituto de la moneda permaneció por muchos siglos, incluso a principios de XX: “Cuando Humboldt visitó México, 1152 semillas valían un peso de plata. En 1911, en Tuxtla Gutiérrez, Chis., la cotización oscilaba alrededor de mil almendras por un peso”. 4

Otro medio de cambio fue el polvo de oro, que se introducía a los cañones transparentes de algunas plumas de aves. Este medio también fue sujeto a falsificaciones, pues a veces, al fundir el oro, se mezclaba con cobre, al que se llamó “oro de tepuzque” (de chapuza o trampa).

También el jade sirvió como instrumento de cambio.

Las hachuelas de cobre sirvieron también para realizar transacciones comerciales. Estas tajaderas quizá eran originalmente una herramienta para desarrollar algún oficio. Dice José Manuel Sobrino: “Se supone que cuatro tajaderas nuevas valían cinco reales españoles; cuando ya estaban usadas se vendían a diez por un real a fin de ser refundidas”. 5 Miguel L. Muñoz, explica: “Las tajaderas eran planchuelas de cobre en forma de ‘T’ de varios tamaños y de tres formas principales: Mixteca (Mitla); Zapoteca (Monte Albán); Natlaxingu (Chilpancingo); aunque bien puede haber más formas y tipos”. 6

Más instrumentos de cambio fueron objetos de obsidiana, tejidos, pieles, algodón y joyas, entre muchos otros.

Fuentes:
1. “Historia de la Conquista de México”, Editorial Porrúa, S.A., México, 1985. Pág. 70
2. “La Moneda Mexicana, Su Historia”, Banco de México, México, 1972. Págs. 9 y 10
3. “Lo que México aportó al Mundo”, Ramón Cruces Carvajal, Panorama Editorial, México, 1987. Pág. 52
4. “Enciclopedia de México”, Tomo II, Compañía Editora de Enciclopedias de México, S.A. de C.V., 1987. Pág. 1129
5. Op. Cit. Pág. 12
6. “Historia Numismática del Estado de México”, Biblioteca Enciclopédica del Estado de México, 1975. Pág. 7


1 comentario:

Alfonso Sanchez dijo...

Excelente info muchas gracias amigo :D