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25 ene. 2010

5 CENTAVOS AGUASCALIENTES, REVOLUCIÓN

Las monedas fueron acuñadas en los talleres de Ferrocarriles Nacionales de Aguascalientes

Esta moneda acuñada en Aguascalientes durante la Revolución Mexicana en 1915, está catalogada como la GB #20 dentro de la colección presentada por Hugh S. Guthrie y Merrill Bothamley 1, y es una de las nueve variedades de la denominación 5 Centavos presentadas por estos autores.

Después de su derrota en Celaya, los villistas se trasladaron a Aguascalientes.

Dice José Manuel Sobrino: “Durante su permanencia en Aguascalientes Francisco Villa, entre los meses de marzo y abril de 1915, ordenó la acuñación de monedas de veinte y de cinco centavos en cobre. La troquelación se ejecutó en los talleres de los Ferrocarriles Nacionales de esa ciudad…”. 2


Otras fuentes como Don Bailey y Joe Flores, informan que el cobre usado para la fabricación de estas monedas, fue extraído de un viejo vagón que transportaba licor. 3

Anverso.- El Escudo Nacional con el águila volteando a la derecha; abajo la corona de laurel y la leyenda “Estado de Aguascalientes”.


Reverso.- El número “5”, bajo el Gorro Frigio resplandeciente y a dos renglones: “centavos / 1915”. La corona de laurel abajo y se extiende en semicírculo por la pieza.


Fuentes:
1. “Mexican Revolucionary Coinage, 1913-1917”, Superior Stamp & Coin Co., Inc., Beverly Hills, 1976. Pág. 3
2. “La Moneda Mexicana, su historia”, Banco de México, 1989. Pág. 139.
3. “¡Viva la Revolución!”, American Numismatic Association, Money Museum, Colorado Springs, Colorado, 2005.











22 ene. 2010

1 Centavo Sistema Decimal

10 cecas acuñaron estos centavos de cobre

En el primer trimestre del año 1863, se empezaron a acuñar, primero en la Casa de Moneda de la Ciudad de México y poco después en la de San Luis Potosí, las primeras monedas de 1 Centavo del recién adoptado Sistema Decimal en la República Mexicana.


Existen algunas fechadas en 1862, pero estas nunca salieron a la circulación, fueron pruebas.

Esta denominación pronto fue asumida por el Segundo Imperio Mexicano, cuando se acuñaron los hoy codiciados centavos de Maximiliano de 1864.

Como se recordará, las Casas de Moneda del norte, del sur, del centro y del pacífico, acuñaban en cada pieza las iniciales de su ceca. Cada una de las monedas aquí descritas, lleva precisamente la inicial del lugar en el que fue fabricada.

A partir de 1869 y hasta 1898 –ni todos los años ni en todas las cecas- se acuñaron este tipo de centavos en Álamos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guanajuato, Hermosillo, Oaxaca, San Luis Potosí, Zacatecas y la Ciudad de México.

Esta es su descripción:

Anverso.- El Escudo Nacional con el águila devorando una serpiente, volteando a la derecha y posada sobre un nopal. La leyenda: “República Mexicana”.

Reverso.- Una corona de laurel y encino rodeando prácticamente la moneda y a cuatro renglones: “Un Centavo”, la fecha de acuñación y la ceca.














16 ene. 2010

8 Reales SUD “T.C.”

¿Tierra Caliente… Tlacotepec… Torres de Cuautla?

Cuando José Ma. Morelos salió Tehuacán a finales de 1812, dejó a Manuel Mier y Terán en Puebla, y según comenta José Manuel Sobrino, se cree que ordenó la acuñación de moneda tipo “SUD” con las iniciales “T.C.”.

Estas dos letras, casi doscientos años después, todavía provocan opiniones encontradas sobre su significado: “Algunos consideran que las letras T.C. significan que la acuñación se hizo en Tierra Caliente, pero a esto se objeta que toda la amonedación de Morelos se hizo en esa región; para otros, se trata de la abreviatura de Tlacotepec y para algunos más corresponden a las iniciales de Torres de Cuautla”. 1

La mayoría de los autores se inclina por la primer versión: “…la acuñación que hizo en Tehuacan el general Manuel Mier y Terán… con diseño igual a las SUD de Morelos, pero con la particularidad de que, en el reverso, entre el arco y SUD aparecen las iniciales T.C. de Tierra Caliente”. 2

Lo cierto es que este tipo de moneda del general Morelos, son sin duda alguna las más populares de las acuñaciones hechas en México durante su caminar para alcanzar su Independencia, y que este 2010 celebramos el Bicentenario todos los mexicanos.

Estas son sus características:

Anverso.- El monograma “M, 8 R” y la fecha, todo a tres renglones.

Reverso.- El arco y la flecha apuntando hacia arriba, las iniciales “T.C.” y “SUD”.



Fuentes:

1. “La Moneda Mexicana, Su Historia”, Banco de México, 1989. Pág. 44

2. “La Casa de Moneda de México a más de 450 años”, Miguel Angel Porrúa, México, 1989. Pág. 76

















6 ene. 2010

Las monedas de naufragio

Rescates marinos las han regresado a la vida y acercado a los coleccionistas

Los naufragios de buques y navíos con monedas abordo, se debieron principalmente a dos factores: el pago del Señoraje y luego el Quinto Real al soberano español, y la exportación de moneda al mundo.

El Rey Carlos I y su madre, doña Juana, dispusieron que el Nuevo Mundo debía sentir la presencia real a través de un representante, por lo que nombraron a don Antonio de Mendoza, en 1535, el Primer Virrey de la Nueva España. Este gobernante ya tenía buena experiencia en la fabricación de monedas.

Al llegar a México a finales de ese año, estableció inmediatamente la primer Casa de Moneda de América, y en abril de 1536, iniciaron las primeras acuñaciones de las piezas conocidas como de Carlos y Juana.

El Soberano español estableció primero un “Derecho de Señoraje”. “En el mencionado año de 1535 se expidió otra Real cédula, en que advirtiendo que los gastos de la amonedación serían mayores en las Indias que en España, se ordenó el cobro de un real mas en cada marco por razón de costos… y así mismo el de otro real por derecho de señorage…”. 1

Luego, el Rey lo cambió por el “Quinto Real” a través del cual debía recibir el 20%, es decir, la quinta parte de los metales extraídos, en barras o, la gran mayoría de las veces, convertidos en moneda. “Rescatadores, refinadores, indígenas y todo aquel particular que presentara platas a las oficinas de la Real Hacienda, tenían que pagar un 20% de las mismas – el ‘quinto’- en calidad de derechos reales. Los mineros, en cambio, tenían un trato preferencial para fomentar su labor en virtud del cual gozaban de una rebaja por la que pagaban sólo un 10% -el diezmo’-.” 2 La historia se repitió durante todo el virreinato.

El traslado de estas riquezas a España tenía que ser a través de una arriesgada travesía, primero por tierra y luego por mar, sujeta muchas veces a las más extremas condiciones meteorológicas y otras, a los constantes ataques de piratas en busca de esos tesoros.

Ernesto Frers, apunta: “Tras el ‘redescubrimiento’ de América, corsarios, piratas, filibusteros y bucaneros de diversa filiación protagonizaron la llamada ‘edad de oro’ de la piratería. Como es sabido, la víctima propiciatoria y propicia de sus desmanes fue España, en la figura de los galeones que atravesaban el mar cargados de oro, plata y preciosas pedrerías”. 3

Las naves y su contenido, muy frecuentemente, terminaba en el fondo del mar: en naufragio. Muchas monedas de Carlos y Juana, Columnarias y de Busto, encontraron en el océano un refugio, una guarida por cientos de años, para luego “volver a la vida” gracias a algún rescate marino.

Empresas, como la controvertida Odyssey Marine, cuentan actualmente con la más avanzada tecnología y han hecho de los rescates marinos toda una industria, que ha logrado sacar a la superficie muchos capítulos de la historia y con ellos considerables fortunas de oro y plata, entre otros objetos. Es común encontrarnos con piezas subastadas con “certificados de autenticidad” de cierta embarcación.

Las monedas que regresan a la superficie producto de algún rescate marino, lo hacen con una huella muy particular: la corrosión de mar es inconfundible. Las picaduras, la tonalidad… lo que cuenta cada una de ellas, las hace únicas.
Muchas veces el coleccionista no sabrá que buque transportaba su pieza o en dónde estuvo sumergida, pero lo que no le quedará ninguna duda, es que estuvo por mucho tiempo escondida en las profundidades del Caribe, el Atlántico o hasta en el Pacífico.

Cabe recordar que nuestra moneda, desde el surgimiento del Real de a 8, también fue de exportación. “…Entre los siglos XVI y XIX la ceca nacional ‘Mo’ tuvo la aceptación de moneda universal, sirvió de base al comercio mundial y garantizó la calidad técnica y la fidelidad de las aleaciones de muy diversas piezas acuñadas en metales preciosos, ellas circularon por largo tiempo en casi todos los rincones del mundo. La moneda de ocho reales, la célebre columnaria, el peso resplandor de plata también conocido como ‘dólar español’ acuñado en América, fue aceptado, contramarcado y adoptado como circulación legal en numerosos países que de moneda propia carecieron”. 4

A las contramarcas orientales se les conoce como “Chops”. Eran puestas principalmente por los chinos una vez certificada la Ley de la moneda, para su circulación en ese país.

Esta demanda de la moneda mexicana, implicó, desde luego, trasladarla a los más lejanos países, con los riesgos propios y consecuencias que la mar presentaba, cobrando también, muchos naufragios.

Sin duda alguna, incluir este tipo de monedas en nuestra colección, le dará un valor histórico adicional y más si pensamos que aunque hayan sido consideradas “muertas” -o por lo menos desaparecidas- gracias a ese rescate marino, han vuelto a la vida.

Quizá no brillen tanto como otras, probablemente sus caras no luzcan pulidas… pero cada una de ellas tiene una historia que contar y que nos invita a descubrir.

Fuentes:
1. “Indagaciones sobre la amonedación en Nueva España”, por Fausto de Elhuyar (3). Miguel Angel Porrúa, México, 1979.
2. “Plata y Libranzas”, Pedro Pérez Herrero, El Colegio de México, 1988. Pág. 114
3. “Más allá del legado pirata”, Ediciones Robinbook, Barcelona, España, 2008. Págs. 96 y 97.
4. “Casa de Moneda de México. Presencia en el Mundo”, Miguel Angel Porrúa, México, 1990. Págs. 7 y 8






3 ene. 2010

Monedas Conmemorativas de 5 Pesos para el 2010

Nuevos personajes del Centenario de la Revolución y el Bicentenario de la Independencia de México
Para celebrar el Centenario de la Revolución y el Bicentenario de la Independencia de México, desde hace dos años el Banco de México puso en circulación unas atractivas monedas de 5 Pesos, bimetálicas, con la imagen de muchos de los personajes representativos de estos movimientos en el reverso de cada moneda.
La serie, que estará compuesta por 37 monedas -más las variedades que han sido reportadas hasta el momento- ha logrado despertar el interés de nuevos coleccionistas desde que salieron a la circulación en 2008, convirtiéndose en una invaluable aportación para el estudio de la historia de México a través de sus monedas.
Importantes especialistas en la materia, como el Dr. Carlos Amaya, se han dado a la tarea de identificar muchas de estas variedades, labor que ha continuado y continuará mientras se completen las once monedas faltantes y que se irán acuñando durante el presente 2010, año de los festejos.
Sin duda alguna, esfuerzos como los que está realizando el Banco de México con la acuñación de monedas de este tipo, han sido una herramienta muy eficaz para captar nuevos estudiosos del tema y han contribuido notablemente a enriquecer nuestra numismática mexicana.
Los 11 personajes que faltan para completar la serie, son:
Independencia
Miguel Hidalgo y Costilla
José Ma. Morelos y Pavón
 
Vicente Guerrero
Ignacio Allende
Guadalupe Victoria
Josefa Ortiz de Domínguez
 
Revolución
Francisco I. Madero
Emiliano Zapata
Venustiano Carranza
 
La Soldadera
José Ma. Pino Suárez
Las primeras trece monedas de la serie -fechadas en 2008- ya han develado más de seis variedades pacientemente detectadas por el Dr. Carlos Amaya, y usamos la palabra “variedades”, y no “errores”, porque como él mismo lo explica en su libro “Errar es de Num… ismáticos”, editado por la Sociedad Numismática de Monterrey, A.C. en 2004, se define como “variedades” a “los diferentes tipos de monedas manufacturadas de una misma denominación y año que tienen uno o más elementos diferentes entre sí y que se pueden encontrar 2 o más de estas monedas. Esto es que podemos encontrar dos o más monedas exactamente iguales”, que es el caso y por eso les llamamos así: variedades.
Los “errores”, en cambio, explica el Dr. Amaya, “se definen como aquellas fallas en el equipo o en las personas que generan una moneda única, la cual normalmente no va a estar catalogada en ningún libro”. Los errores son únicos y no pueden ser idénticos de una pieza a otra y probablemente ya estén en circulación algunos de ellos.
Seguramente muy pronto don Carlos Amaya nos dará una sorpresa con algún material que nos permita identificar estas variedades más fácilmente, en las series de 2008, 2009 y 2010 que integrarán las 37 monedas de esta accesible y atractiva colección.
Estas fueron las monedas acuñadas en 2008:
Ignacio López Rayón
Carlos Ma. de Bustamante
Fco. Xavier Mina (con variedades reportadas)
Mariano Matamoros
Francisco J. Múgica
Miguel Ramos Arizpe (con variedades reportadas)
Hermenegildo Galeana (con variedades reportadas)
Álvaro Obregón (con variedades reportadas)
 
 
José Vasconcelos (con variedades reportadas)
Francisco Villa (con variedades reportadas)
 
 
Heriberto Jara
Ricardo Flores Magón
Francisco Primo de Verdad (con variedades reportadas)
Con el paso de los meses, aparecerán otras variedades en los demás personajes.
Respecto a las monedas acuñadas con fecha 2009, las variedades serán reportadas poco a poco por los estudiosos de este tipo de coleccionismo; lo mismo sucederá con las que saldrán este año.
Estas fueron las monedas acuñadas en 2009:
José Ma. Cos, Pedro Moreno, Agustín de Iturbide, Nicolás Bravo, Servando Teresa de Mier, Leona Vicario, Filomeno Mata, Carmen Serdán, Andrés Molina Enríquez, Luis Cabrera, Eulalio Gutiérrez, Otilio Montaño y Belisario Domínguez.
Con una buena lupa y una dotación de ejemplares de estas nuevas monedas de 5 Pesos, seguramente podrás identificar estas variedades y pasar varias horas muy gratificantes.