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16/10/2008

Fichas, Tlacos y Pilones

La escases de moneda fraccionaria, originó la fabricación de piezas particulares


La Numismática actual tiene cuatro principales divisiones: Monedística, Billetística, Medallística y Teserología. Es precisamente esta última, la Teserología, la rama que nos permite acercarnos a las “téseras”, de las que hablaremos en este post.

El Virrey Don Antonio de Mendoza, poco después de haber llegado a la Nueva España, ordenó el 28 de junio de 1542 que se acuñaran monedas de cobre de 4 y 2 maravedíes; mismas que fueron rechazadas inmediatamente por los indígenas. Relata Andrés Cavo en “Los Tres Siglos de México durante el gobierno español”, que “los indígenas, que no concedían ningún valor al cobre, se resistieron a recibir el vellón a cambio de sus mercancías y que el virrey les quiso obligara recibirlo imponiendo a los renuentes penas de azotes. Por temor, recibieron los mexicas la nueva moneda, pero de regreso a sus pueblos la arrojaban a los lagos”. 1

Pronto regresaron al uso de cacao para realizar sus pequeñas transacciones, pero este medio estaba destinado a evolucionar.

La escases de moneda fraccionaria fue tal, que con el pasar de las décadas surgió la necesidad de fabricar “moneda” particular, pues el Real, en su denominación de 1/2 era la más baja, pero no era conveniente para negociaciones menores. Luego vinieron las “cuartillas” (1/4 de Real). Posteriormente surgieron los Tlacos o Clacos, que equivalían a 1/8 de Real, y los Pilones, a 1/16 de Real.

Las tiendas “mestizas” que surtían un sinfín de productos de menudeo, servicios y comestibles, emitieron estos tlacos y pilones, a los que Ruggiero Romano 2, se refiere como “’signo’ y no moneda, porque en efecto, los tlacos no son una moneda en el sentido estricto de la palabra”. Estas son sus limitaciones, dice: a) Los tlacos no tienen ningún valor intrínseco. b) Tienen un radio de circulación sumamente limitado, pues sólo son aceptados por los comerciantes que los emitieron. c) No se presentan para ninguna forma de acumulación. d) No ofrecen garantía de ningún tipo, porque en caso de deceso, de quiebra o de traspaso de propiedad de la tienda, el nuevo propietario no reconoce los tlacos emitidos por su predecesor.

Estas piezas no tuvieron respaldo oficial, se aceptaban al margen de la ley. La costumbre de su uso dio origen a las “Fichas”, otro tipo de instrumento de cambio que fue tan grande y variado, como el número de particulares que las emitían: haciendas, fábricas, minas, cantinas, tiendas, carnicerías, panaderías, doctores, etc. También hay “Municipales”, emitidas en algunos municipios y que circularon en regiones como Colima, Michoacán y Veracruz. Existen fabricadas en diversos materiales, como bronce, cobre, plomo, hueso, cartón, madera, cuero, vidrio, etc. Su forma, también es diversa: circulares, cuadradas, rectangulares, “de flor”, “de corazón”… Respecto a sus grabados, algunas tienen un animal, un apellido, un monograma, nombre de alguna población, de un comercio, de la hacienda, etc.

Algunas Fichas tienen las iniciales de la hacienda o del propietario de la finca -posteriormente apareció ya el nombre o palabra completa- no tienen un valor equivalente a la moneda circulante y sólo algunas de ellas, el año en que fueron labradas. Resulta interesante notar que se encuentran piezas que tienen números, sobre esto, José Francisco Pedraza escribe en los “Cuadernos de Numismática Potosina”, publicados por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en 1963 bajo el título de “Monedas de Hacienda”: “El giro de la moneda de hacienda se iniciaba desde que en el escritorio ‘de raya’ de la Administración, se entregaban a los peones y operarios estas piezas de cambio como pago semanario del jornal de trabajo, el cual, generalmente era ‘por tarea’ realizada, esto es ‘a destajo’ de allí que se ostentaran los números, 1, 3, 10, 20, 23, 30 o 100 en fechas muy anteriores a la adopción del Sistema Métrico Decimal en la República Mexicana que fue hasta en año de 1889… Estas piezas de pago del trabajo del campo eran después entregadas por los peones en las ‘Tiendas de Raya’ que existían en cada hacienda, donde las canjeaban por artículos de consumo directo”. El autor diferencia las “Fichas” de las “Monedas de Hacienda”, siendo estás últimas más bien, “el comprobante del pago de un jornal rural”. 3

Existen téseras, a las que sí se les dio un valor equivalente a la moneda circulante, pero que más bien tuvieron un tratamiento de “Vale”: por 5 centavos, por 10 centavos, por un peso, etc.

Adrián González Salinas, en su estudio “Tokens de Nuevo León”, publicado por la Sociedad Numismática de Monterrey, A.C. 4, comenta que “casi inmediatamente después de la aparición de los tlacos y pilones y de toda emisión de circulante no oficial, se hicieron intentos por abolirlos. Dichas disposiciones han sido desde tiempos de la Colonia, atravesando por la diversas etapas de nuestro convulsionado México y aún hasta nuestro siglo… Todas las anteriores ordenanzas, decretos y prohibiciones, vemos que fueron letra muerta, porque situaciones que imperaban en cada época las hacía difíciles de cumplir. Hay testimonios de que en 1911 en cacao se recibía como moneda en las tiendas de Tuxtla Gutiérrez, su empleo se ha comprobado documentalmente”.

Finalmente, la Constitución Política de los Estados Unidos mexicanos de 1917, en su Artículo 123, Fracción X, dice: “El salario deberá pagarse precisamente en moneda de curso legal, no siendo permitido hacerlo efectivo con mercancías, ni con vales, fichas o cualquier otro signo representativo con que se pretenda substituir la moneda”.

Lo cierto es que las Fichas, Tlacos y Pilones son todo un reto para la Numismática Mexicana y una buena oportunidad para acercarse a la historia, a través de estas piezas elaboradas por particulares y de gran utilidad en su momento, para dar ese “vuelto” en operaciones mercantiles menores.



Fuentes consultadas:

1. “La Casa de Moneda de México a más de 450 años”, Miguel Ángel Porrúa, México, 1989

2. “Moneda, seudomonedas y circulación monetaria en las economías de México”, Fondo de Cultura Económica, México, 1998.
3. http://personales.ya.com/numisma/Utilidades/Tokens%20de%20Nuevo%20Leon.pdf 4.http://www.universidadabierta.edu.mx/Biblio/A/Antologia_MonedaSLP/PedrazaJose_MonedaHacienda.htm














5 comentarios:

Moncho Lee dijo...

Miguel, he adquirodo dos monedas aparentemente tlacos o pilones una con la leyenda COR arriba DOBA abajo, en la misma cara de la moneda. Como saber de la originalidad de estas pezas o como orientarse al respecto?. Gracias

Israel G.A. dijo...

Tengo 232 variedades diferentes en mi álbum de micas y cartones, sin contar las que guardo en mis frascos que están en mis frascos que sólo varían fechas por lo que calculo que llego a las 400 ¿ya me puedo considerar "Aficionado principiante"?.

MIGUEL ANGEL VILLA ROIZ dijo...

Si tienes 232 fichas... yo diaría que vas muy bien!
Felicidades

roez dijo...

yo colecciono este tipo de tlacos o fichas pero solo las de plata,las estoy rastreando en las haciendas para hubicarlas y darles mas valor,necesito informacion gracias.

david fernanadez de lara rebolledo dijo...

quvo yo te comento que colecciono fichas de el sureste mexicano especificamente de yucatan y campeche tengo 176 creo q es muy buen numero pues llevo mas de una decada juntandolas y me siento muy contento de tenerlas, cada dia es mas dificil consegir una t dejo mi correo y ojala puedas comentrme al a cerca de ellas