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6 ene. 2010

Las monedas de naufragio

Rescates marinos las han regresado a la vida y acercado a los coleccionistas

Los naufragios de buques y navíos con monedas abordo, se debieron principalmente a dos factores: el pago del Señoraje y luego el Quinto Real al soberano español, y la exportación de moneda al mundo.

El Rey Carlos I y su madre, doña Juana, dispusieron que el Nuevo Mundo debía sentir la presencia real a través de un representante, por lo que nombraron a don Antonio de Mendoza, en 1535, el Primer Virrey de la Nueva España. Este gobernante ya tenía buena experiencia en la fabricación de monedas.

Al llegar a México a finales de ese año, estableció inmediatamente la primer Casa de Moneda de América, y en abril de 1536, iniciaron las primeras acuñaciones de las piezas conocidas como de Carlos y Juana.

El Soberano español estableció primero un “Derecho de Señoraje”. “En el mencionado año de 1535 se expidió otra Real cédula, en que advirtiendo que los gastos de la amonedación serían mayores en las Indias que en España, se ordenó el cobro de un real mas en cada marco por razón de costos… y así mismo el de otro real por derecho de señorage…”. 1

Luego, el Rey lo cambió por el “Quinto Real” a través del cual debía recibir el 20%, es decir, la quinta parte de los metales extraídos, en barras o, la gran mayoría de las veces, convertidos en moneda. “Rescatadores, refinadores, indígenas y todo aquel particular que presentara platas a las oficinas de la Real Hacienda, tenían que pagar un 20% de las mismas – el ‘quinto’- en calidad de derechos reales. Los mineros, en cambio, tenían un trato preferencial para fomentar su labor en virtud del cual gozaban de una rebaja por la que pagaban sólo un 10% -el diezmo’-.” 2 La historia se repitió durante todo el virreinato.

El traslado de estas riquezas a España tenía que ser a través de una arriesgada travesía, primero por tierra y luego por mar, sujeta muchas veces a las más extremas condiciones meteorológicas y otras, a los constantes ataques de piratas en busca de esos tesoros.

Ernesto Frers, apunta: “Tras el ‘redescubrimiento’ de América, corsarios, piratas, filibusteros y bucaneros de diversa filiación protagonizaron la llamada ‘edad de oro’ de la piratería. Como es sabido, la víctima propiciatoria y propicia de sus desmanes fue España, en la figura de los galeones que atravesaban el mar cargados de oro, plata y preciosas pedrerías”. 3

Las naves y su contenido, muy frecuentemente, terminaba en el fondo del mar: en naufragio. Muchas monedas de Carlos y Juana, Columnarias y de Busto, encontraron en el océano un refugio, una guarida por cientos de años, para luego “volver a la vida” gracias a algún rescate marino.

Empresas, como la controvertida Odyssey Marine, cuentan actualmente con la más avanzada tecnología y han hecho de los rescates marinos toda una industria, que ha logrado sacar a la superficie muchos capítulos de la historia y con ellos considerables fortunas de oro y plata, entre otros objetos. Es común encontrarnos con piezas subastadas con “certificados de autenticidad” de cierta embarcación.

Las monedas que regresan a la superficie producto de algún rescate marino, lo hacen con una huella muy particular: la corrosión de mar es inconfundible. Las picaduras, la tonalidad… lo que cuenta cada una de ellas, las hace únicas.
Muchas veces el coleccionista no sabrá que buque transportaba su pieza o en dónde estuvo sumergida, pero lo que no le quedará ninguna duda, es que estuvo por mucho tiempo escondida en las profundidades del Caribe, el Atlántico o hasta en el Pacífico.

Cabe recordar que nuestra moneda, desde el surgimiento del Real de a 8, también fue de exportación. “…Entre los siglos XVI y XIX la ceca nacional ‘Mo’ tuvo la aceptación de moneda universal, sirvió de base al comercio mundial y garantizó la calidad técnica y la fidelidad de las aleaciones de muy diversas piezas acuñadas en metales preciosos, ellas circularon por largo tiempo en casi todos los rincones del mundo. La moneda de ocho reales, la célebre columnaria, el peso resplandor de plata también conocido como ‘dólar español’ acuñado en América, fue aceptado, contramarcado y adoptado como circulación legal en numerosos países que de moneda propia carecieron”. 4

A las contramarcas orientales se les conoce como “Chops”. Eran puestas principalmente por los chinos una vez certificada la Ley de la moneda, para su circulación en ese país.

Esta demanda de la moneda mexicana, implicó, desde luego, trasladarla a los más lejanos países, con los riesgos propios y consecuencias que la mar presentaba, cobrando también, muchos naufragios.

Sin duda alguna, incluir este tipo de monedas en nuestra colección, le dará un valor histórico adicional y más si pensamos que aunque hayan sido consideradas “muertas” -o por lo menos desaparecidas- gracias a ese rescate marino, han vuelto a la vida.

Quizá no brillen tanto como otras, probablemente sus caras no luzcan pulidas… pero cada una de ellas tiene una historia que contar y que nos invita a descubrir.

Fuentes:
1. “Indagaciones sobre la amonedación en Nueva España”, por Fausto de Elhuyar (3). Miguel Angel Porrúa, México, 1979.
2. “Plata y Libranzas”, Pedro Pérez Herrero, El Colegio de México, 1988. Pág. 114
3. “Más allá del legado pirata”, Ediciones Robinbook, Barcelona, España, 2008. Págs. 96 y 97.
4. “Casa de Moneda de México. Presencia en el Mundo”, Miguel Angel Porrúa, México, 1990. Págs. 7 y 8






3 comentarios:

atraddis dijo...

Excelente artículo, uno de los más completos y el segundo que más me ha gustado.

Es interesante preguntarse cuando va a empezar a despegar en forma el mercado de las marcas, choops, resellos nacionals y resellos internacionales, marcas de hacienda, etc. Hasta ahorita al único que lo veo en forma en este segmento es a Claudio, eso en parte es bueno, porque al no ser tan demandado el mercado, los precios no son tan altos, sin embargo tampoco he visto muchas piezas.

Silectes dijo...

Gracias por tus comentarios, por estar pendiente de este espacio y sobre todo, por tus valiosas aportaciones.
En efecto, este tema tiene mucho que dar y como que no tiene mucha demanda aún entre coleccionistas. Este tipo de piezas las encuentras también en las subastas de Claudio Verrey, Alberto Hidalgo y Duane Douglas (a veces también en su tienda).
Yo mismo, en el link de esta página a Mercado Libre, he ofertado resellos de Morelos, moneda municipal y algo de chops. Ahora mismo está un 8 reales común con chops en subasta.
Te mando un cordial saludo.

Anónimo dijo...

Hola, excelente blog!
Tengo una duda, poseo una moneda de 8 reales columnaria de rescate marino, pero lo que me llama la atención es el peso (24.8gramos!!), tengo entendido que deben de pesar 27 gramos, es posible que por la corrosión pierdan peso? Muchas gracias!