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18/11/2009

1 Peso de Guerrero

¿Una moneda de la Revolución que contiene oro?

Emiliano Zapata ordenó la acuñación de estas monedas en el Estado de Guerrero. En estas piezas –a diferencia de Campo Morado ó Taxco, por ejemplo- sólo aparece la abreviatura “Gro.” como indicativo del lugar en donde fue acuñada. Otra característica muy importante que nos habla de su autor, es la leyenda: “Reforma Libertad Justicia y Ley”, ideales que siempre acompañaron a este personaje.

Alejandro Cortina y Cortina, en el Boletín # 167 (1995) de la Sociedad Numismática de México, comenta que “se considera muy probable que la mayoría de las piezas de Guerrero fueron hechas en la Hacienda de Atlixtac, lugar donde se tuvo la maquinaria adecuada y que durante un largo periodo permaneció en poder de las fuerzas zapatistas”.

Cuando cierta tropa revolucionaria lograba tomar por las armas algún poblado con centro minero, se adueñaba, desde luego, de los metales que ahí se encontraban; algunos de ellos, como es de suponer, estaban aun “sin apartar”, es decir, sin haber realizado el proceso a través del cual se separan los metales: se extrae el oro que se encuentra mezclado en la plata.

Las monedas del Estado de Guerrero, en sus denominaciones de 1 y 2 Pesos, tienen inscrita la palabra “Oro” en su reverso. ¿Esta moneda de la Revolución Mexicana contiene oro? La respuesta nos la dio el profesor Bernardo Eguia Lis, quien en 1955 fue comisionado por la Sociedad Numismática de México para encabezar un estudio que arrojó la siguiente conclusión: “Oro: 0.300 y Oro: 0595 no indican ley de oro en milésimos, sino probablemente contenido de gramos en oro en cada pieza (aproximadamente 0.257 y 0.486 gramos en las de 1914 de uno y dos pesos), esto en cuanto a las monedas de 1914; en cuanto a la de un peso de 1915, el Oro G. 0.300 no tiene justificación y es mentira, pues la ley de oro es de 0.003 (3 milésimos) y el contenido en la pieza es de 0.039 (39 miligramos). En la de dos pesos de 1915 tiene validez lo dicho para la de 1914”. 1

Es muy probable que Zapata haya tenido conocimiento de que los metales que poseía y con los cuales pretendía fabricar estas monedas de plata, estaban sin apartar, lo cual favoreció sus pretensiones, pues con ello, y es más, incluyendo en cada pieza la palabra “oro”, se tendría una mejor aceptación como pago a sus hombres.

Dice A. Cortina: “Zapata siempre tuvo pretensiones de legalidad. Este afán también se reflejó en sus monedas. Durante 1914 la emisión predominante fue la de plata; al año siguiente seguramente este metal comenzó a escasear y la mayoría de las acuñaciones fueron en cobre. Las piezas de uno y dos pesos eran de menor tamaño que las monedas oficiales. Como compensación por disminuir la cantidad de plata aparece en ellas la leyenda ‘Oro: 0,300’ en las de un peso y ‘Oro: 0,595’ en las de dos. Deducimos que estas cifras se refieren a gramos. Análisis posteriores han indicado que efectivamente existe en ellas una pequeña cantidad de metal áureo; posiblemente apartar los metales era costoso y complicado; tal vez por ello se redujo el tamaño y en compensación se indicó en las propias piezas el contenido del preciado elemento”. 2

La descripción de la moneda de 1 Peso del Estado de Guerrero (KM# 641), es la siguiente:

Anverso.- El Escudo Nacional con el águila de frente pero volteando hacia la derecha, la leyenda “República Mexicana” y, en el exergo, el valor de “Un Peso”.

Reverso.- El gorro frigio resplandeciente rodeado a tres cuartos por una guirnalda de laurel y encino; sobre él, en dos renglones, la inscripción “Gro. Oro: 0.300” rodeada de la leyenda “Reforma Libertad Justicia y Ley”; en el exergo, la fecha “1914”.

Existen muchas variedades de esta moneda, la gran mayoría de ellas fechadas en 1914 y sólo una en 1915: Carlos Gaytán reporta 16 variedades; Guthrie – Bothamley, 17; y Utberg, 8.



Fuentes:

1. “Sociedad Numismática de México, Boletín No. 36”, X Aniversario. México, 1962. Pág. 145.
2. “Sociedad Numismática de México, Quincuagésimo Aniversario”, el Boletín Numismático, artículo de Alejandro Cortina, México, 2002. Pág. 109

12/11/2009

1 Peso Sinaloa de la Revolución

Se hicieron fundidas en moldes de arena, usando como modelo piezas de 8 Reales republicanos y 1 Peso porfiriano

Probablemente una de las piezas más rudimentarias y mal hechas de la Revolución Mexicana, sea precisamente la moneda de 1 Peso fabricada en Sinaloa, hacia 1913, quizá por órdenes del general Rafael Buelna. Es una moneda vaciada, es decir, fundida, y seguramente una de las primeras de ese período.

José Manuel Sobrino, explica: “Estas monedas se hicieron fabricando moldes de arena y utilizando como modelo monedas de 8 reales del cuño oficial de las troqueladas entre 1898 y 1909. La emisión, muy defectuosa, fue de 25 mil piezas de un peso. Poco después, estas monedas fueron ensayadas y se encontró que tenían un ligero contenido de oro y que pesaban un quinto más que el peso común (32.7 gramos, aproximadamente), por lo cual se procedió a recogerlas y fundirlas. Los pesos que se escaparon de la fundición fueron resellados por el general Juan Carrasco con las iniciales G.C.”. 1 Algunos interpretan estas letras como “General Carrasco”, otros, como “Gobierno Constitucionalista”.

Poco después se hizo una segunda emisión, un poco mejor fundidas, pero irregulares en sus bordes, por lo que tuvieron que limarlas. Alejandro Cortina y Cortina, escribió en el Boletín #167: “Fueron hechas con el metal procedente del mineral de Pánuco. También son conocidas como ‘pesos carrasqueños’, lo que se debe al general Juan Carrasco… Este personaje, a quien apodaban ‘El Calero’, por haber trabajado en unas minas de cal, estaba entonces a las órdenes de Buelna y posteriormente se uniría al carrancismo”. 2

Carlos Gaytán, por su parte, señala: “El señor Wood, en 1928, dio la versión que este tipo de ejemplares había sido manufacturado primero por el General Rafael Buelna en Rosario, Sin. y luego por el General Juan Carrasco en Culiacán, la Capital de ese Estado, en el Otoño de 1913. Pero en una sesión de la Sociedad Numismática de México –mayo de 1968-, un ameritado revolucionario, el ingeniero Juan de Dios Bátiz, iba a sustentar una conferencia que al fin no fue rendida por motivos de última hora, pero corrió la versión de que el mencionado ingeniero Bátiz afirmaba que todas las piezas tipo Sinaloa – Vaciadas habían sido elaboradas en una sola población del Estado –parece que en el Mineral El Refugio-, y que, no habían sido hechas en 1913 sino en Julio de 1914”. 3

Así que ciertamente no sabemos en qué poblado de Sinaloa se hicieron, ni si fue en 1913 ó 1914; pero de lo que no nos queda la menor duda, es que estamos ante las monedas más ilegibles de toda la Revolución Mexicana. En lo personal, son las únicas piezas fundidas de este período, que reconozco como auténticas.

Anverso.- Se logra distinguir el Escudo Nacional tipo de las monedas de 8 Reales o de 1 Peso porfiriano.

Reverso.- Se logra distinguir el gorro frigio resplandeciente, según la pieza que se haya usado de molde, sea de 8 Reales o de 1 Peso.


Fuentes:
1. “La Moneda Mexicana, su historia”, Banco de México, S.A., México, 1972. Pág. 237
2. “Sociedad Numismática de México. Quincuagésimo Aniversario”, México, 2002. Pág. 105
3. “La Revolución Mexicana y sus monedas”, Editorial Diana, México, 1969. Págs. 216-217














07/11/2009

El “gorro frigio”: símbolo de libertad

Fue incluido en muchas monedas mexicanas… y de otros países

La región de Phrygia, o Frigia en castellano, estaba ubicada en Asia Menor; hoy estaría en lo que actualmente es Turquía. En esta región nació una prenda muy peculiar: un gorro, que al parecer -junto a túnicas y capas- era parte del atuendo que usaban principalmente los orientales.


Con el Imperio Romano, fue conocido como “pileus”; este accesorio fue retomado para ser usado por los esclavos que dejaban de serlo, como un signo de libertad. Después de la muerte de Julio César y como símbolo de liberación de la tiranía del emperador, se acuñó una moneda en la que se incluía en el diseño el mencionado gorro.


Pierre Miñón M., comenta: “Los frigios tuvieron influencia entre los griegos y los romanos y una de las primeras monedas en que aparece el gorro frigio es en una pieza de la región de Scylletium del s. IV ac de bronce de aproximadamente 20 mm. de módulo en la que aparece un hombre barbado usando un píleo laureado”. 1


En la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, se usó con el mismo propósito; y, durante la Revolución Francesa, se volvió a tomar esta prenda como estandarte de lucha y libertad.


Muchos países adquirieron al “gorro frigio” como signo de libertad, incluyéndolo en sus monedas y símbolos patrios. Se convirtió en un estandarte internacional usado en Repúblicas como Argentina, Bolivia, Colombia, Cuba, El Salvador, Nicaragua y Paraguay, por mencionar sólo algunas.


En México se usó por primera vez en codiciadas monedas de 8 Reales conocidas como de “águila de perfil” y acuñadas en la ceca “Mo” en 1823. Se siguió incluyendo el gorro frigio en las monedas de todas las denominaciones de Reales y Escudos Republicanos; en muchas de las piezas de cobre federales y de los estados; en varias denominaciones del Sistema Decimal y del siglo XX. Se usó por última vez en la moneda de circulación corriente, en 1974, con los 20 Centavos de bronce que en el anverso tienen a la pirámide de Teotihuacán y entre el número “20”, el gorro frigio resplandeciente.


Fuentes:
1. “Sociedad Numismática de México, A.C., Boletín 141-143. México, 1989. Págs. 136-137



01/11/2009

1/4 DE REAL DE DURANGO, 1872

Fue la última emisión de los “cobres de los Estados”

La Casa de Moneda de Durango, emitió varias piezas de cobre durante el período republicano. La pieza que ahora presentamos, está fechada exclusivamente en 1872 y fue la última moneda de cobre que se acuñó en la serie conocida como “cobres de los Estados”.


Alberto Francisco Pradeau, comenta: “Al caer parte del Estado en poder de los pronunciados por el movimiento conocido por Sufragio Libre, el gobernador, Lic. Juan Hernández y Marín, se vio obligado a abandonar la capital, la que fue ocupada por los rebeldes haciéndose cargo del gobierno el Coronel Tomás Borrego, quien permaneció en él hasta el 20 de marzo de 1872. Durante ese corto período se hizo la última emisión heterodoxa de moneda de cobre”. 1


Esta moneda, catalogada como KM# 350, tiene la siguiente descripción:


Anverso.- El águila de frente y volteando a la derecha, posada sobre el nopal; y la leyenda “Estado de Durango” al margen superior.


Reverso.- el valor “1/4” al centro, rodeado de la leyenda “Sufragio Librea” y la fecha “1872”; todo rodeado por una corona de laurel y encina.


El módulo de esta pieza es de 27mm., y su peso de 7.5 gramos.


Fuentes:
1. “Historia Numismática de México, de 1823 a 1950”, Tomo Segundo, Sociedad Numismática de México, 1960. Pág. 401.




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23/10/2009

20 Centavos Cristeros, 1926

Con la acuñación de esta moneda, la “LNDR” tomó las armas


Probablemente fue la llamada “Rebelión Cristera”, el principal conflicto político de Plutarco Elías Calles como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, y decimos probablemente, porque también se enfrentó a otra crisis: la lucha por la sucesión presidencial cuando Álvaro Obregón hizo públicas sus intenciones de volverse a sentar en la silla presidencial. Fue un gobernante de carácter; fundador del Banco de México, por cierto.

Pero hablemos de nuestro tema: los cristeros. Su origen: la ruptura entre el Estado mexicano y la Iglesia Católica. El país atravesaba por tiempos difíciles económica y políticamente hablando. Muchas circunstancias llevaron a una situación muy tensa. El Artículo 130 de la Constitución de 1917 empezó el conflicto: el desconocimiento de la personalidad jurídica de la Iglesia, la tipificación del sacerdocio como una actividad profesional con las obligaciones fiscales de cualquier profesionista, la limitación de sacerdotes según las necesidades de cada entidad y el requisito de que los sacerdotes debían ser mexicanos, entre otros preceptos. Calles aplicó como Presidente de la República el plan antirreligioso que había iniciado como gobernador provisional de Sonora.

A principios de 1925, se pretendía crear en México una Iglesia separada del Papa, para lo cual, se le encomendó al sacerdote José Joaquín Pérez encabezar este proyecto desde un templo de la Ciudad de México que fue tomado por la fuerza. “Los católicos veían con gran temor el advenimiento de Calles al poder, ya que proyectaba la creación de una iglesia ‘Mexicana Independiente’, como lo declaró el viejo sacerdote Joaquín Pérez el 21 de febrero de 1925 en el antiguo Templo de la Soledad, edificado en 1534”. 1

Mientras tanto, en Tabasco, el Gobernador Tomás Garrido Canabal, radicalmente absolutista y anticlerical, decretaba medidas a través de la legislatura que exigían al presbítero tener más de 40 años de edad y ser casado, para poder ejercer el culto católico.

Ante tal situación, las juventudes católicas se agruparon y formaron la “LNDR” (Liga Nacional de Defensa de la Libertad Religiosa).

Los conflictos entre la Iglesia Católica y el Estado, se fueron agudizando, a tal grado que se ordenó la limitación de sacerdotes en funciones a uno por cada seis mil habitantes; debían ser “autorizados” y observar todas las reformas que se hicieron al Código Penal con estrictas penas a quienes incurrieran en alguna falta. A estos decretos, pronto se les llamó: la “Ley Calles”. “La crisis para la Iglesia se agudizó cuando El Universal publicó declaraciones tergiversadas del arzobispo José Mora y del Río, criticando varios artículos constitucionales”. 2

En su observancia, se clausuraron templos, conventos, capillas y se expulsaron del país a los sacerdotes extranjeros.

Las autoridades eclesiásticas no encontraron otra opción, que recurrir a la suspensión del culto, opción que sometieron a aprobación del Vaticano. Mientras esto sucedía, las autoridades eclesiásticas en México simpatizaban cada vez más con las intenciones de la “LNDR” de boicotear al gobierno.

El 31 de julio de 1926, al entrar en vigor en el Código Penal los decretos y sanciones dictadas por Plutarco Elías Calles en su controvertida ley, el episcopado mexicano contó con la aprobación de Vaticano y poco después el culto fue suspendido. La liga inició también el boicot, promoviendo la abstención de pago de impuestos, compra de combustibles y el consumo de todo lo que fuera comercializado por el gobierno. Las consecuencias económicas no se hicieron esperar, ni la drástica reacción de las autoridades que ordenaron el arresto de todos los involucrados en el boicot. Ante tales medidas, la “LNDR” tomó las armas y se acuñó con carácter de provisional, la moneda de 20 centavos que nos ocupa en esta ocasión.

En enero de 1927 estalló el levantamiento en Jalisco y pronto se expandió en otros estados del país.

La “Rebelión Cristera” o la “Cristiada”, como también se le conoce, empezó ese 1927 con el propósito principal de defender la religión católica, que consideraban amenazada por el Estado, la libertad de culto. Causó muchas muertes con un ¡Viva Cristo Rey! como último aliento. Las fuerzas eran desiguales, pues muy pocos cristeros tenían experiencia con las armas.

En 1928 tuvo que intervenir Álvaro Obregón y la Embajada de los Estados Unidos como mediadores de las partes. Los arreglos, por llamarles de alguna manera, quedaron acordados al terminar la primera mitad de 1929 cuando ambas partes fueron cediendo muchas de sus exigencias a favor de la paz y para evitar más derramamiento de sangre. Cabe aclarar que el tema no quedó olvidado, pues se prolongó por varios años más a través de diferentes acontecimientos.

Las monedas Cristeras fueron provisionales, ya lo dijimos, una promesa de pago y poco prácticas.

Esta moneda, temprana, quizá circuló principalmente en el estado de Jalisco; es de bronce, pesa sólo 1.98 gramos y mide 19 milímetros. Está fechada en 1926. Si la observamos bien, se podrá descubrir que en la parte superior tiene un pequeño borde de alguna soldadura: seguramente llevaba una colgadera que le fue cortada.

La descripción de esta pieza, es la siguiente:

Anverso.- Al centro está el águila, símbolo del Escudo Nacional mexicano, volteando a la derecha, está postrada sobre un islote, abajo las ramas de laurel y encino y cuatro puntos; arriba y en semicírculo, 9 estrellas.

Reverso.- El número “20” al centro y sobre él, el sol resplandeciente, abajo, la fecha “1926” y en semicírculos las ramas de laurel y encino.


Fuentes:
1. “El Boletín Numismático No. 204”, Sociedad Numismática de México, A.C., Anna María Cross de Torres, 2004. Pág. 11
2. “El Buen Camino”, Villa Roiz, México, 2009. Pág. 502